La mente (potencia intelectual del alma) ha sido uno de los grandes misterios de la vida, hoy por hoy no sabemos bien como aparece o como se va. No sabemos cientificamente como adquirimos la conciencia, en que momento llega a nosotros. Los niños pequeños van adquiriendo conciencia con forme van creciendo y eso es uno de los varios estadios que una persona sufre a lo largo de su vida.
La Teosofia enseña que existen estados de conciencia superiores y formas de llegar a ellos, siguiendo tecnicas y practicas. Por favor lean este articulo.
Saludos!
Helen V. Zahara.
Según la tradición antigua, la personalidad en que vive cada uno de nosotros es solo una pequeña parte de nuestra verdadera naturaleza. Bajo la fachada que presentamos, existen regiones profundas del ser en las que se encierra el potencial latente de nuestro Yo espiritual, la parte inmortal, imperecedera de nuestro ser, desgraciadamente, tanto es el tiempo en que vivimos atrapados por las presiones, las exigencias, las atracciones, las penas, los dolores, las excitaciones de toda índole que colman nuestra vida cotidiana, que a casi todos nosotros nos queda muy poco tiempo para pensar en esa parte invisible de nosotros mismos, ni acaso siquiera percibir la existencia de ninguna manifestación de conciencia mas allá de nuestras sensaciones, sentimientos y pensamientos, no obstante, si la antigua tradición nos dice la verdad, realmente solo estamos viviendo en parte mientras no abramos el pórtico interno que nos revela ese Yo que vive dentro de nosotros, y no solamente para descubrir para descubrir que es una realidad, sino para permitirle que se exprese en nuestra vida, además, el Yo según esa misma tradición dice que no es una entidad aislada sino que se enraiza en la Divina Conciencia Unica que penetra y sostiene al Universo y a todas sus criaturas. ¡Qué concepto tan enorme! ¡Qué poder y belleza infinitos pueden descubrirse y ponerse en acción con solo emprender la búsqueda interna y penetrar en las profundidades interiores que se extienden mas allá de la personalidad externa!
Comenzar este proceso es una de las funciones de la meditación, ésta es una técnica de autoexploración que conduce a la experiencia de una perceptividad sublimada y ampliada, que se halla mas allá del área del psiquismo y de los cambios en la conciencia provocados por las drogas, implica la apertura del corazón y la orientación de la mente hacia nuevos rumbos hacia nuevos rumbos dando tiempo a cada uno de nosotros a entra en comunión consigo mismo, con la Naturaleza y con la vida que lo circunda, esto no es empresa sencilla porque puede exigir la destrucción de viejas normas y hábitos de pensar y de sentir. La meditación desempeña también otras funciones, inclusive la de dirigir el pensamiento con el fin de ayudar a los demás o de curar sus males físicos, además sirve eficazmente para desarrollar un nuevo sentido de serenidad y de paz interior, el sentimiento de una mayor fuerza para encarar los problemas y las tensiones de cada día viendo las cosas bajo una perspectiva más amplia, descubriendo en la vida nuevos valores y nuevos significados. Lo mismo si la meditación se emprende con la mira de la autoexploración que si nos guían otros propósitos, tales como los que acabamos de mencionar, implica ante todo, llevar la mente a un estado de libertad del cual pueda pasarse, bien al pensamiento abstracto y creador, o bien a un estado de quietud en que cesa el proceso del pensar, permitiendo así que la intuición y una nueva percepción de las cosas interiores surjan de lo más profundo del Yo, para muchos esta práctica no resulta fácil, depende del temperamento del individuo, de su unidad de propósito, su interés, sus circunstancias, de la seriedad y el ahinco que ponga en ese empeño.
Hay quienes piensan que la meditación debe ser libre, sin que se le oponga ninguna restricción, es cierto que la experiencia interna puede presentarse espontáneamente en una mente que permanezca silenciosa y alerta, que no excluya nada y que se funda, por decirlo así con la vida que la rodea, también puede haber exaltación en la percepción viva e intensa de la Naturaleza y sus bellezas o en la inspiración de la mejor música y de otras grandes formas de arte, puede ocurrir por pocos breves instantes del día, sin ninguna disciplina fija.
Por otra parte, la meditación como práctica diaria regular posee gran valor si pueden consagrársele unos cuantos minutos, mejor es en la mañana antes que las actividades del día invadan nuestro tiempo, se necesita un lugar tranquilo para empezar a llevar a la mente a un estado de descanso, desgraciadamente aquí es donde empiezan las dificultades para muchos que emprenden esta práctica pues tan pronto se sientan a meditar se encuentran con que la mente no está tranquila sino está atrapada en un torbellino , está llena de temores, cavilaciones, recuerdos y anticipaciones, es como una mariposa que incesantemente vuela de aquí para allá, se halla nublada por predisposiciones, prejuicios y dudas, esto provoca frustración, desencanto y desaliento, ya en el Bhagavad Gita, Arjuna clama dirigiéndose a su gurú “Manas (la mente) es muy inquieta e impetuosa, fuerte y difícil de someter, la considero tan dura de refrenar como el viento”, y entonces llega la respuesta del instructor Krishna: “Sin duda Manas es inquieta y difícil de dominar, pero puede refrenársela por medio de la práctica constante y del desapasionamiento”.
Aproximadamente tres siglos a.de C.,el gran sabio indo Pantajali llamaba a esa turbulencia mental “las modificaciones de la mente” y para esto señalaba ocho angas o ayudas, la primera atañe a la limpieza de vida moral, porque es evidente que la finalidad que se persigue es una ética de rectitud ya que ello es indispensable para emprender una disciplina espiritual pues esto es en realidad la meditación y no puede lograrse con fines egoístas, así vemos que se prescriben cinco auto- restricciones: hay que abstenerse de dañar a los demás en pensamiento, palabras y obras, de la falsedad, del robo, de las pasiones y lujurias y de la avaricia. A la segunda ayuda se le ha llamado “autocultivo” por las cinco observancias de que se compone: purificación interna y externa, contentamiento, austeridad, estudio y devoción a Dios, esto significa que el individuo que emprenda esta práctica está volviendo sus pensamientos en dirección a la meta del Yoga, que es unión en conciencia con lo Supremo.
La tercera ayuda se denomina “postura recta” para los que han seguido las prácticas del oriente adoptarán “la postura del Loto” que básicamente es sentarse en posición derecha , de modo que la cabeza, el cuello y la espalda queden en línea recta. La cuarta ayuda es el dominio del aliento, también esta es para quien avance profundamente en el Yoga. Existen ejercicios especiales que pueden emprenderse sencillamente en la práctica de la respiración regular y esto llevará a respirar al ritmo lento que se produce durante el sueño; la quinta ayuda se llama “retirarse de los sentidos” y esta consiste en retirar la atención de las ideas y los objetos que se imponen a la mente a través de los sentidos, por esta razón debemos procurar estar en un lugar tranquilo, libre de perturbaciones para que sea completa la práctica de la introspección para dirigir la conciencia al mundo interno. Las últimas tres ayudas son: la concentración, la meditación y la contemplación.
Como hemos mencionado antes, la mente es difícil de aquietar y para esto se debe desarrollar la concentración y esto se hace ejerciendo un cierto dominio para hacer que la mente centre su atención en algo, puede ser en un objeto animado o inanimado, en una delicada flor, en un centellante cristal o en una piedra corriente, etc., una vez decidido cuál ha de ser el objeto de la concentración es preciso colocarlo ante la mirada de la mente, si es un objeto físico se deberá observar cuidadosamente en todos sus detalles antes de cerrar los ojos para luego mantenerlo en la mente, si es un objeto intangible como un aforismo o un concepto, deberá leerse o repetirlo de memoria para fijarlo en la mente. Concentrarse de este modo significa enfocar sobre ello toda la atención de que uno sea capaz, del estado de concentración se pasa gradualmente por grados de profundización a los procesos de la meditación y la contemplación.
Para comprender el movimiento de conciencia que en este proceso puede ocurrir sigamos con la imaginación lo que puede sucederle a una persona que comienza esta práctica. Por ejemplo, digamos que un aspirante ha decidido concentrar su atención en una piedra preciosa, en una amatista que posee. Cuando empieza a pensar en ella no detiene la actividad de su mente sino que la dirige hacia un canal deliberadamente escogido, piensa en todos los aspectos o propiedades de la amatista, su dureza, su peso, sus facetas, su rico y profundo color violeta que refulge bajo la luz, puede imaginarla oculta bajo tierra quizás durante milenios, queda absorto en la gema y en todos sus aspectos hasta el punto de que excluye, como si les cerrara una puerta a todos los demás pensamientos que están clamando por su atención, todas las cosas que no vienen al caso, los ensueños quiméricos, las cavilaciones, las distracciones que normalmente se introducen en su pensamiento, así está dando el primer paso para hacerse dueño y señor de su mente. Hasta este momento está analizando, percibe hechos concernientes a la gema, su mente está actuando simplemente a nivel concreto, analítico, el que en terminología teosófica se llama mente inferior o manas inferior.
Gradualmente, si obtiene éxito en esa práctica, su pensamiento empieza a cambiar de nivel pasando a regiones más abstractas (mente superior o manas superior). El aspirante percibe la belleza de la amatista, tal vez empiece a pensar en sus cualidades, en sus características, quizá comience a apuntar en él un sentimiento de maravilla a medida que considera los numerosos procesos que han contribuido a su creación dándose cuenta de la relación que guarda con la tierra y con otros elementos pensando en su arquetipo de perfección que existe en la Mente Universal. Así va desarrollándose un contínua corriente de pensamiento creador respecto a la gema y le da a ésta nuevos significados, de algún modo el individuo comienza a conocer la amatista de una nueva manera, a sentir la vida que late en ella de modo que funde con ella su propia conciencia, y deja ella de ser un mero objeto externo para él, sin detenerse, puede pasar ahora a un estado de meditación en que el conocedor y lo conocido se hacen uno, habiendo desaparecido toda separación entre uno y otro y se experimenta un nuevo sentido de unidad, una expansión de conciencia. Caen las habituales barreras del tiempo y del espacio, y en ese momento de absorción puede producirse un quietud completa de la mente, que no está negativa ni pasiva, sino dinámica y alerta, este es el estado de Contemplación. Se sugiere que al llegar a este punto se aleje por completo de la mente la imagen de la gema mientras la mente permanece en ese estado de conciencia completamente quieto, absorto y equilibrado, ahora la mente se ha vaciado de imágenes y formas y en ese momento es libre y está abierta a recibir insinuaciones del mundo interno del Yo para experimentar Buddhi, la Intuición, para usar una analogía bien conocida, “La mente es ahora un plácido y transparente lago capaz de reflejar la conciencia divina que vive en nuestro interior”.
http://en.wikipedia.org/wiki/Meditation Meditacion
http://en.wikipedia.org/wiki/Faith_healing Sanacion Espiritual
http://es.wikipedia.org/wiki/Contemplaci%C3%B3n Contemplacion
http://es.wikipedia.org/wiki/Conciencia Conciencia


